El calamar de Humboldt, calamar gigante, jibia gigante, pota o potón del Pacífico, es un temible depredador, presente en costas mexicanas y peruanas, que puede alcanzar hasta 6/7 metros de longitud y un peso de más de 50 kg.

Cuando hablamos de calamares, la mayoría de las personas se imagina pequeños moluscos en un plato de marisquería. Imaginen cómo debió de ser la sorpresa cuando se toparon con este gigantesco calamar.
Se alimenta de todo lo que encuentra a su alcance: camarones, merluzas, anchovetas… y hasta de sus propios congéneres.
Su zona de depredación es muy amplia, desde la superficie hasta más de 2000 metros de profundidad. Pero prevalece más concretamente en las zonas de mínimo de oxígeno, desde algunas decenas de metros bajo la superficie hasta alrededor de 800 metros, donde camarones y algunos peces mesopelágicos se esconden de otros depredadores. Contrariamente a sus presas, en estado de letargo a causa de la falta de oxígeno, el calamar sigue siendo activo incluso cuando este elemento es deficiente.
Tienen la capacidad de cambiar sus colores de tonos rojos a púrpuras y luego a blanco. Algunas personas solían creer que esto era para esconderse, pero ahora se piensa que es con fines comunicativos.
En cuanto a la reproducción, la capacidad de cambiar los colores puede ser un factor para el apareamiento. Los machos lo emplean para conseguir la atención de las hembras. El proceso exacto no se conoce. De hecho, los huevos no han sido vistos por los investigadores. Sin embargo, se cree que los depositan en lugares ocultos en el fondo del mar.
Viven en grupos de hasta 1200 ejemplares. Estos grupos se denominan bancos.

Interacción con humanos.
Si bien muchos expertos coinciden en que el calamar de Humboldt no es una amenaza para los seres humanos, otros no están de acuerdo. Ha habido algunos informes de buzos y pescadores en el Mar de Cortés de haber sido atacados. Se cree que esto se debe a una agresiva búsqueda de comida, aunque tal vez no les falten las ganas de matar.
Los seres humanos han interactuado con ellos en cautiverio en un esfuerzo por aprender más. Debido a que tienen una corta vida hay mucho que aprender en un corto plazo de tiempo.